Las agroexportaciones peruanas y el rol del consultor logístico ante los desafíos del 2026

Con un récord de 15,000 millones de dólares en 2025, las agroexportaciones peruanas inician el 2026 con un alza del 8.4%. Sin embargo, el clima y los costos de insumos exigen una estrategia de logística integral para asegurar la rentabilidad.

La proyección internacional para las agroexportaciones peruanas ha alcanzado un nivel de madurez sin precedentes. Gracias a una política sostenida de apertura de mercados y la suscripción de acuerdos de libre comercio, la producción agropecuaria nacional no solo llega a los rincones más remotos del planeta, sino que se ha consolidado como un sinónimo de calidad y seguridad alimentaria.

En este escenario, el desafío para el exportador ya no es solo producir, sino mantener el impulso competitivo en un entorno global donde la eficiencia logística determina quién sobrevive a la volatilidad.

Cierre récord del 2025

El cierre del año 2025 dejó una huella imborrable en la economía nacional. Las agroexportaciones peruanas superaron la barrera de los 15,000 millones de dólares (según cifras de MIDAGRI), o un histórico de 14,550 millones de dólares de acuerdo con los registros de ADEX. 

Este resultado no es casualidad; es el fruto de décadas de inversión privada, mejora genética en campo y una articulación logística que ha permitido que productos como el arándano y la uva lideren los rankings mundiales.

Este récord histórico coloca al Perú en una posición de liderazgo en el Hemisferio Sur, obligando a las empresas a profesionalizar aún más su gestión de cadena de suministro para sostener estos volúmenes frente a competidores emergentes.

Análisis previo al primer trimestre 2026

El dinamismo del sector no se ha detenido con el cambio de año. Solo en enero de 2026, las agroexportaciones peruanas sumaron 1,330 millones de dólares, lo que representa un crecimiento sólido del 8.4% respecto al mismo periodo de 2025.

Durante este primer mes, la canasta exportadora mostró una jerarquía clara:

  • Uvas frescas: 494 millones de dólares (+21.4%).
  • Arándanos: 159 millones de dólares (+25.9%).
  • Mangos: 112 millones de dólares (+27.7%).
  • Espárragos: 35 millones de dólares.

El hecho de que los principales destinos sigan siendo Estados Unidos (con casi el 48% de participación), Países Bajos y México, confirma que la estrategia debe seguir enfocada en el cumplimiento de los estándares más exigentes del mundo.

Agro Tradicional vs. No Tradicional

Es fundamental distinguir los dos brazos del agro peruano. El agro tradicional experimentó un crecimiento explosivo del 64.8% en enero, impulsado principalmente por los envíos de café sin descafeinar, beneficiado por una recuperación de precios y demanda en mercados europeos.

Por otro lado, el sector no tradicional o agroindustrial representa el 92.3% del total de las exportaciones. Este sector es el que demanda una logística de mayor precisión, ya que productos como la uva, el mango y la palta dependen críticamente del tiempo de tránsito y el control de condiciones atmosféricas para no perder valor comercial en las perchas internacionales de cadenas de retail premium.

Riesgos para las agroexportaciones peruanas en la campaña 2026

A pesar de las cifras alentadoras, el consultor logístico debe advertir sobre las nubes en el horizonte. La campaña 2026 se enfrenta a tres factores de presión externos:

  1. Fenómeno El Niño: La alerta de un Niño Global plantea riesgos en la infraestructura de transporte y la aparición de enfermedades fitosanitarias.
  2. Costos de Insumos: El aumento del precio del petróleo ha disparado el costo de los fertilizantes. Insumos clave como el nitrato de potasio ya registran alzas del 21%.
  3. Fletes Marítimos: La inestabilidad en las tarifas navieras y la limitada disponibilidad de espacios durante los picos de campaña podrían erosionar los márgenes de ganancia si no existe una planificación de reservas anticipada.

Inocuidad y sanidad en las agroexportaciones peruanas

La «reputación» es el activo más valioso del Perú. El MIDAGRI, a través del SENASA, ha garantizado que las agroexportaciones peruanas cumplan con estándares de inocuidad rigurosos. Solo en 2025 se ejecutaron más de 3,500 fiscalizaciones de insumos agrícolas.

Esta vigilancia sanitaria es la que permite que el país llegue a 98 mercados internacionales. Para el exportador, contar con un socio logístico que entienda y respete estos protocolos de inocuidad —desde la limpieza de los contenedores hasta la trazabilidad documental— es vital para evitar rechazos en puerto que pueden significar pérdidas millonarias.

Logística Consciente: La respuesta estratégica de VE

En VE, abordamos estos desafíos bajo el concepto de Logística Consciente. Entendemos que en un contexto de costos de fertilizantes al alza y fletes volátiles, la única forma de proteger la rentabilidad de las agroexportaciones peruanas es mediante el Control total en tiempo real.

Muy pronto, a través de nuestra plataforma VE Connect, el agroexportador tendrá herramientas diseñadas para mitigar los riesgos del 2026:

  • Monitoreo de condiciones: Sensores de temperatura y humedad que protegen la carga perecible.
  • Visibilidad Predictiva: Gestión de itinerarios para anticiparse a retrasos portuarios.
  • Eficiencia en Costos: Una operación integral que reduce la burocracia y los tiempos muertos, compensando el incremento en los costos de producción.

Hacia una meta de 100,000 millones de dólares

El campo peruano ha demostrado una capacidad de resiliencia admirable. La meta de alcanzar los 100,000 millones de dólares en exportaciones totales para finales de 2026 es ambiciosa, pero alcanzable si se sostiene el impulso del sector agro. La clave del éxito radicará en la capacidad de las empresas para transitar de una logística de «soporte» a una logística «estratégica», donde cada dato y cada alerta en tiempo real se convierta en una ventaja competitiva en el mercado global.

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