El lavado de activos es un fenómeno delictivo que no solo afecta la estabilidad económica de las instituciones, sino que también socava la seguridad nacional y la integridad de los mercados. Para combatir este flagelo, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la SBS han categorizado diversas metodologías detectadas en el sistema peruano. Comprender estas tipologías de lavado de activos es fundamental para diseñar sistemas de prevención de lavado de activos y del financiamiento del terrorismo (SPLAFT) efectivos y resilientes.
Las 17 tipologías de lavado de activos según la SBS
A continuación, se presenta un desglose detallado de los diecisiete métodos identificados en la documentación técnica oficial.
1. Empresas de transferencias de fondos
Estas organizaciones reciben dinero en el exterior y lo trasladan a los beneficiarios vía giros. El riesgo reside en la fragmentación de los envíos, donde se utilizan múltiples remitentes y receptores para mover grandes sumas de dinero ilícito, dificultando el rastreo del origen real de los fondos al mezclarse con remesas legítimas.
2. Amnistías tributarias
El lavador aprovecha programas gubernamentales de regularización de capitales o amnistías para declarar fondos de origen criminal como si fueran ingresos no declarados de actividades lícitas. Al pagar la tasa impositiva correspondiente, el dinero adquiere una «limpieza» legal respaldada por el propio Estado.
3. Adquisición de loterías y juegos de azar ganadores
Esta técnica consiste en contactar al ganador real de un premio de lotería antes de que lo cobre. El lavador ofrece pagar el valor del premio en efectivo (dinero sucio) a cambio del boleto ganador. Una vez en posesión del ticket, el lavador cobra el premio legalmente, obteniendo un cheque oficial que justifica el incremento de su patrimonio.
4. Ocultamiento bajo negocios lícitos
Es una de las tipologías de lavado de activos más comunes. Se utiliza un negocio legítimo que maneja grandes volúmenes de efectivo (como restaurantes o bares) para «mezclar» las ganancias ilegales con las ventas diarias. De este modo, los ingresos criminales se reportan como ingresos del negocio.
5. Utilización de cuentas de terceros
Este tipo de lavado de activos se conoce también como el uso de «testaferros» o «prestanombres». Se abren cuentas bancarias a nombre de personas que no tienen relación aparente con la organización criminal (empleados, familiares o personas de bajos recursos) para canalizar fondos y evitar que el verdadero dueño del dinero sea identificado por las autoridades.
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6. Créditos ficticios
El lavador se otorga a sí mismo un préstamo. Utiliza una empresa controlada en un paraíso fiscal para prestar dinero a una empresa local (también de su propiedad). El ingreso de dinero al país se justifica como un préstamo de inversión, y el lavador incluso «paga» intereses, lo que además le permite deducir impuestos de manera fraudulente.
7. Fondos colectivos
Se utilizan sistemas de ahorro y crédito grupal para integrar dinero ilícito. Al realizar aportaciones constantes bajo la apariencia de un ahorrista común, el lavador logra adjudicarse bienes o efectivo que luego puede vender para obtener dinero con un origen aparentemente justificado en el sistema de fondos colectivos.
8. Metas e incentivos
En esta modalidad, se aprovecha la presión comercial de los empleados bancarios por cumplir metas de captación de depósitos. Los funcionarios, con tal de alcanzar sus bonos, pueden relajar los controles de debida diligencia, permitiendo el ingreso de fondos sospechosos sin realizar las verificaciones de origen correspondientes.
9. Sobrefacturación de exportaciones
El exportador declara un valor de mercancía muy superior al real. El comprador en el extranjero (que suele ser un cómplice o una empresa del mismo grupo) envía el pago por el valor inflado. La diferencia entre el valor real y el facturado representa el dinero ilícito que ingresa al sistema financiero como una ganancia comercial legítima.
10. Estructurar, «Trabajo de Pitufo» o «Trabajo de Hormiga»
Es el fraccionamiento de grandes sumas de dinero en múltiples depósitos pequeños. El objetivo es que cada transacción sea inferior al umbral que obliga a la institución financiera a reportar la operación a la unidad de inteligencia financiera. Es una técnica clásica para evadir los controles de cuantía.
11. Complicidad de un funcionario u organización
Ocurre cuando un empleado interno de una institución financiera ayuda activamente al lavador, omitiendo reportes de operaciones sospechosas, alterando registros o asesorando al criminal sobre cómo evadir los sistemas de monitoreo internos.
12. Negocio o empresa de fachada
A diferencia del ocultamiento bajo negocios lícitos, la empresa de fachada no tiene una actividad comercial real. Existe únicamente en el papel para justificar el movimiento de fondos y la emisión de facturas falsas, simulando una operatividad que no existe para canalizar dinero criminal.
13. Mal uso de las listas de clientes habituales
Algunas instituciones exoneran de ciertos controles a clientes considerados «habituales». Los lavadores buscan obtener este estatus para realizar operaciones de gran envergadura sin despertar las alertas que se aplicarían a un cliente nuevo o esporádico.
14. Transferencias electrónicas
El uso de redes internacionales de transferencia permite mover fondos a través de múltiples jurisdicciones en segundos. El objetivo es crear una «capa» de transacciones tan compleja que resulte casi imposible para los investigadores seguir el rastro del dinero hasta su punto de origen.
15. Transferencias entre corresponsales
Basado en sistemas como el «Hawala», esta técnica utiliza relaciones de corresponsalía donde no se necesita transportar fondos físicamente. El dinero se entrega a un agente en un país y el equivalente se entrega al beneficiario en otro país, basándose únicamente en comunicaciones privadas y confianza entre agentes, dejando un rastro digital mínimo o inexistente.
16. Cambio de forma de productos ilícitos
El lavador convierte el efectivo en instrumentos monetarios más fáciles de transportar o menos sospechosos, como cheques de gerencia, giros bancarios o cheques de viajero. También incluye la conversión de efectivo en fichas de casino que, tras un tiempo mínimo de juego, se canjean por cheques de la casa de apuestas.
17. Ventas fraudulentas de bienes inmuebles
Se compra una propiedad pagando una parte del precio «por debajo de la mesa» con dinero negro, declarando oficialmente un precio mucho menor. Posteriormente, se vende la propiedad a su valor de mercado real. La ganancia obtenida se presenta como una renta de capital lícita producto de la valorización del inmueble.
La importancia de la detección temprana
El estudio de estas tipologías de lavado de activos permite a las organizaciones sujetas a control identificar señales de alerta de manera proactiva. La prevención no solo consiste en cumplir con la normativa, sino en entender la lógica detrás de cada método criminal.
La digitalización y el aumento de las transacciones en tiempo real plantean nuevos retos, pero los principios de las tipologías de lavado de activos suelen mantenerse: la búsqueda de anonimato, la fragmentación de fondos y el uso de estructuras legales complejas. Solo mediante una capacitación constante y el uso de herramientas de inteligencia de datos, las instituciones pueden blindarse frente a estos riesgos y proteger la integridad del sistema financiero nacional.



