700 km en el tren de Mauritania

El tren de Mauritania, inaugurado en 1963 y operado por SNIM, recorre ~700 km desde Zuérate hasta Nuadibú. Transporta mineral de hierro en convoyes de más de 200 vagones, genera cientos de millones anuales y enfrenta retos técnicos, humanitarios y de modernización.

En lo profundo del Sáhara, una única línea férrea recorre más de 700 kilómetros para unir las minas de Zuérate con el puerto atlántico de Nuadibú (Nouadhibou). Nacido en la década de 1960 para servir a la explotación de yacimientos de mineral de hierro, el tren de Mauritania —conocido también como el tren del hierro o tren del desierto— es hoy la infraestructura más estratégica del país: motor de exportaciones, fuente de empleo y, al mismo tiempo, un foco de retos técnicos y sociales.

Orígenes y construcción

El ferrocarril fue construido durante el periodo de administración francesa y entró en servicio a principios de los años sesenta, con el objetivo de conectar los ricos yacimientos de mineral con la costa para su embarque.

Tras la independencia de Mauritania, la infraestructura fue nacionalizada y desde entonces ha sido gestionada principalmente por la Société Nationale Industrielle et Minière (SNIM), la compañía pública de explotaciones mineras y logística vinculada al hierro.

El trazado actual ronda los 700–704 kilómetros según distintas fuentes y fue diseñado para soportar convoyes de gran longitud y tonelaje, capaces de movilizar enormes volúmenes de mineral en cada viaje.

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Operación y características técnicas

Los convoyes del tren de Mauritania suelen componerse de tres locomotoras y más de 200 vagones especializados en el transporte de mineral a granel. Cada vagón puede transportar decenas de toneladas —reportes periodísticos y técnicos apuntan a capacidades de hasta 84 toneladas por vagón— lo que convierte a este tren en un auténtico gigante, alcanzando los 3 kilómetros y cargas agregadas de decenas de miles de toneladas en tránsito hacia Nuadibú.

El funcionamiento no sigue un horario estricto; el tren parte cuando alcanza la carga completa y regresa tras la descarga, lo que obliga a flexibilidad operativa y logística a lo largo de todo el corredor.

Inversión, modernización y gobernanza

A lo largo de las décadas, el ferrocarril ha recibido inversiones de mantenimiento y mejoras puntuales, aunque las renovaciones profundas han sido intermitentes. En años recientes se han anunciado programas destinados a modernizar material rodante, reforzar infraestructuras y mejorar sistemas de señalización y mantenimiento, con el fin de elevar la fiabilidad, la eficiencia energética y la disponibilidad operativa.

SNIM, como operador principal, coordina estas iniciativas y suele colaborar con contratistas y proveedores internacionales para ejecutar obras y suministrar equipo. La capacidad del ferrocarril para atraer inversión externa y asociarse con actores privados resulta clave para su actualización y para la ampliación de capacidades logísticas portuarias.

Impacto económico y valor generado

El tren de Mauritania es esencial para la exportación del hierro, recurso que representa una porción determinante de las exportaciones mauritanas y contribuye significativamente al PIB nacional.

Los ingresos asociados a la cadena extracción-transporte-embarque se cuentan en cientos de millones de dólares anuales, aunque la cifra exacta varía según los precios internacionales del mineral y los volúmenes extraídos.

Más allá de la recaudación directa, el tren de Mauritania sostiene empleo en minería, logística, puertos y servicios asociados; sus operaciones impactan en la estabilidad fiscal y en la posibilidad de financiar inversión pública.

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Usuarios, vulnerabilidad humana y turismo

Además de la función industrial, el tren de Mauritania cumple un papel social para poblaciones locales. Habitantes del interior, beduinos y otros residentes utilizan el convoy para transportar mercancías, animales y, con frecuencia, para desplazarse de manera informal

Durante años, viajeros se subían a techos y vagones en un tránsito peligroso que exponía a caídas, golpes y a la extrema climatología del Sáhara: noches gélidas y días con temperaturas extremas, además de tormentas de arena.

Este fenómeno atrajo también a turistas extremos e “influencers”, lo que impulsó cierto turismo ferroviario no regulado. En respuesta a riesgos sanitarios y de seguridad, las autoridades han prohibido o restringido en ocasiones el viaje informal, e introducido vagones de pasajeros aunque con condiciones limitadas.

Productos transportados y logística asociada

Aunque el mineral de hierro es la carga predominante, la infraestructura ferroviaria también sirve para abastecer operaciones mineras con suministros, repuestos y combustible.

La operación logística se articula alrededor de estaciones de carga en minas, terminales de transferencia y áreas de mantenimiento a lo largo de la vía, que requieren capacidad técnica para mantener locomotoras y vagones frente al desgaste provocado por arena y condiciones extremas.

Riesgos y desafíos del tren de Mauritania

El tren afronta múltiples riesgos: técnicos (averías y mantenimiento en un entorno hostil), ambientales (erosión por arena, tormentas), geopolíticos y de seguridad (vulnerabilidad a sabotajes en contexto de conflictos regionales), y sociales (uso informal por parte de poblaciones vulnerables).

La dependencia de Mauritania de los ingresos por hierro genera exposición a la volatilidad de precios en el mercado internacional. Adicionalmente, la seguridad de las personas que viajan en los vagones plantea un desafío ético y operativo que exige respuestas coordinadas entre SNIM, autoridades y comunidades.

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Conclusión

El tren de Mauritania es una infraestructura única: elemento central de la economía nacional y símbolo de resistencia operativa en condiciones extremas. Su historia —construcción en los años sesenta, nacionalización, tensiones regionales y capacidad operativa masiva— revela tanto la importancia estratégica como las fragilidades que enfrenta.

La combinación de inversión técnica, gobernanza eficiente y medidas sociales es la vía para transformar este corredor férreo en un activo más seguro, moderno y sostenible, capaz de maximizar sus beneficios económicos y minimizar los riesgos humanos y operativos que hoy lo acompañan.

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