Formalización del agro peruano: retos, avances y oportunidades para el desarrollo

a formalización del agro peruano ha sido, durante años, uno de los desafíos más complejos de abordar en la política económica nacional. A diferencia de otros sectores, la actividad agropecuaria presenta una marcada estacionalidad vinculada a los ciclos productivos de los cultivos.

Formalización del agro peruano: 

Retos, avances y oportunidades para el desarrollo

La formalización del agro peruano ha sido, durante años, uno de los desafíos más complejos de abordar en la política económica nacional. A diferencia de otros sectores, la actividad agropecuaria presenta una marcada estacionalidad vinculada a los ciclos productivos de los cultivos, lo que exige una regulación flexible, adaptada a las particularidades del campo. Sin embargo, las reformas recientes en el régimen laboral y tributario han generado impactos mixtos en la estructura del empleo formal en el agro.

A pesar de iniciativas que buscan incentivar la formalización y el crecimiento sostenible, las cifras muestran que aún persisten barreras estructurales que impiden que miles de pequeños productores y trabajadores del campo accedan a los beneficios de la economía formal. Desde VE Logistics, entendemos que la formalización del agro peruano no solo es una meta institucional, sino también una oportunidad clave para fortalecer las cadenas logísticas, ampliar mercados y mejorar la competitividad del país.

Empleo agropecuario: estacionalidad y precariedad persistente

El empleo formal agropecuario tiene una dinámica cíclica que responde directamente al calendario agrícola. Según datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), abril suele ser el mes con menor cantidad de empleos formales, coincidiendo con el cierre de la temporada de cosechas. A partir de agosto, se activa nuevamente la contratación debido a las labores de siembra y recolección, especialmente en cultivos de exportación.

Sin embargo, tras la pandemia y la entrada en vigor de la Ley 31110 —que modificó el régimen laboral agrario—, la estacionalidad se ha intensificado. Entre abril y noviembre de 2024, se incorporaron 261,646 trabajadores al sector formal, el doble que en el mismo período de 2019. A simple vista, esto podría interpretarse como una mejora. Pero en realidad refleja una dependencia creciente de contrataciones temporales por campaña, en lugar de una expansión sostenida de la formalización del agro peruano.

De hecho, en abril, históricamente se sumaban unos 45,000 empleos formales entre 2016 y 2019. Sin embargo, entre 2021 y 2024 se perdieron más de 10,000 empleos en el mismo mes. Estos datos revelan que la estabilidad del empleo formal en el agro está disminuyendo, afectada por un entorno regulatorio más costoso y menos adaptado a las características del sector.

Formalización del agro peruano

Impacto en mypes agrarias y concentración de la formalización

La formalización del agro peruano también ha sido desigual en términos de tamaño empresarial. Las micro y pequeñas empresas (mypes), que representan la mayor parte de las unidades productivas del país, han visto reducida su capacidad de formalizar trabajadores. Entre 2016 y 2024, el número de empleados formales en empresas de hasta 100 trabajadores cayó de 48,786 a 43,349. Esta tendencia se aceleró particularmente en los últimos dos años.

Por otro lado, aunque las grandes empresas agroindustriales aún concentran la mayoría de los empleos formales, también enfrentan dificultades para mantener plantillas permanentes. Esto ha llevado a una mayor rotación laboral, aumento de costos operativos y menor previsibilidad en la planificación de campañas agrícolas.

Esta situación pone en evidencia que la formalización del agro peruano no puede depender únicamente del sector privado. Es fundamental contar con marcos normativos y programas de apoyo que contemplen la temporalidad del trabajo agrícola, los márgenes reducidos de las mypes y las limitaciones estructurales del entorno rural.

Informalidad persistente: un desafío que requiere atención

Uno de los indicadores más alarmantes sobre el estado actual del agro peruano es su elevada informalidad laboral. Según la Encuesta Permanente de Empleo (EPEN), entre 2022 y 2024 la tasa de informalidad en el sector agropecuario pasó del 94.2% al 94.3%. Aunque la variación parece mínima, en realidad oculta un retroceso: en ese mismo período, se redujo el número absoluto de trabajadores informales en más de 350,000 personas.

Esto significa que muchas personas que antes trabajaban en condiciones informales salieron completamente del mercado laboral, pasando a la inactividad o el desempleo. Mientras tanto, los que permanecen en el agro informal obtienen ingresos promedio de apenas S/ 739 mensuales, sin acceso a salud, pensiones ni seguridad social. La formalización del agro peruano no solo es necesaria por razones de productividad, sino por un imperativo social de inclusión.

Una nueva ley agraria: incentivos para un cambio estructural

Ante este panorama, el Congreso ha avanzado con una nueva propuesta legislativa: la Ley para la Transformación Productiva y Sostenible del Agro, también conocida como la «Nueva Ley Agraria». El pasado 5 de junio fue aprobada en primera votación y se encuentra pendiente de segunda votación.

Entre sus principales aportes se encuentran los incentivos tributarios escalonados según el tamaño de las empresas:

  • Empresas con ingresos ≤ 30 UIT: exoneración del impuesto a la renta
  • Empresas entre 30 y 140 UIT: tasa preferencial del 1.5%
  • Empresas con ingresos > 140 UIT: tasa de 15% hasta 2035, luego régimen general (29.5%)

La ley también contempla otros beneficios como créditos por reinversión, depreciación acelerada y recuperación anticipada del IGV. Aunque estos ya existían bajo la Ley 31110, su continuidad refuerza la intención de impulsar la formalización del agro peruano, especialmente en las unidades más pequeñas y vulnerables.

Según cifras de la Sunat, al primer trimestre de 2025 se registraron 32,677 mypes agropecuarias formales, lo que sugiere que los incentivos pueden estar empezando a tener un impacto positivo. No obstante, el verdadero éxito dependerá de que estas medidas vengan acompañadas de mayor asistencia técnica, acceso a crédito e infraestructura adecuada.

La formalizacion del agro peruano Agroindustria

Qué falta para una verdadera transformación del agro

La formalización del agro peruano requiere más que un marco tributario favorable. También se necesitan políticas complementarias que potencien la productividad y reduzcan las brechas estructurales. En ese sentido, destacan tres prioridades:

  1. Cierre de proyectos de irrigación clave: El acceso al agua sigue siendo una barrera crítica para muchas zonas del país. Culminar los proyectos de infraestructura hídrica permitirá ampliar la frontera agrícola formal.
  2. Fomento de innovación agrícola: La difusión de semillas certificadas con mayor rendimiento y resistencia contribuiría a mejorar la rentabilidad de los cultivos, facilitando la transición hacia la formalidad.
  3. Reducción de sobrecostos logísticos: Mejorar la conectividad terrestre y la eficiencia del transporte contribuirá a reducir los costos operativos de los productores, un paso esencial para viabilizar la formalización.

VE Logistics y su rol en la cadena de valor agroexportadora

Desde VE Logistics, reconocemos que la formalización del agro peruano es clave para fortalecer las cadenas logísticas, atraer nuevas inversiones y generar crecimiento sostenible en las regiones. Como socios estratégicos de exportadores y productores, brindamos soluciones integrales que permiten conectar al agro formal con los mercados globales.

A través de nuestros servicios de transporte especializado, almacenamiento con control de temperatura, gestión aduanera y soluciones de última milla, acompañamos a las empresas agrícolas desde el campo hasta el puerto, garantizando calidad, eficiencia y trazabilidad. Apostar por un agro formal y competitivo es también apostar por una logística moderna, resiliente y enfocada en el desarrollo territorial.

Conclusión

La formalización del agro peruano atraviesa un momento clave. Si bien se han dado pasos importantes en términos de legislación y se observan avances en la creación de empleo formal, los desafíos siguen siendo significativos. Una regulación más flexible, incentivos eficaces, infraestructura adecuada y soporte técnico son indispensables para que la formalización sea realmente sostenible.

Desde VE Logistics, reafirmamos nuestro compromiso con el crecimiento del sector agropecuario peruano. Creemos firmemente que el futuro del agro pasa por su formalización, y que una logística eficiente puede ser el puente entre el potencial productivo del campo y las oportunidades del mercado global.

Artículos relacionados