La recurrencia del Fenómeno de El Niño (ENFEN) y sus manifestaciones costeras representan uno de los mayores desafíos para la resiliencia territorial y la estabilidad macroeconómica del Perú. Los eventos climáticos extremos asociados a este fenómeno —caracterizados por lluvias intensas, desbordes de ríos, huaicos y deslizamientos de tierra— amenazan de forma directa la integridad de la Red Vial Nacional (RVN) y la continuidad de las cadenas de suministro. El transporte terrestre de carga pesada, columna vertebral del comercio exterior, el abastecimiento agroalimentario y la minería, sufre severas disrupciones ante el colapso de puentes, la interrupción de corredores estratégicos como la Carretera Central y el bloqueo de accesos portuarios.
Frente a esta problemática, el gobierno peruano, liderado por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), junto a la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (SUTRAN), el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) y el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), ha diseñado e implementado una estrategia multisectorial articulada. Este enfoque combina medidas normativas de emergencia, inversiones en infraestructura contingente, fiscalización inteligente del tráfico y esquemas de coordinación interinstitucional.
Asimismo, en el contexto del comercio global y la conectividad transpacífica, la solidez del intercambio bilateral entre mercados maduros como Perú-Japón exige que la infraestructura nacional garantice la navegación ininterrumpida de mercancías. El sector privado de transporte de carga e infraestructura logística ha debido adoptar capacidades tecnológicas y operativas complementarias —como la telemetría, el geocercado, la gestión de flotas a gas natural vehicular (GNV) y certificaciones de seguridad— para garantizar la navegabilidad de la carga pesada en escenarios de crisis climática.
Gobernanza, marco presupuestario y planes sectoriales de prevención
La respuesta estatal ante el Fenómeno de El Niño se fundamenta en un marco legal y presupuestario extraordinario diseñado para acelerar los tiempos de ejecución pública ante el peligro inminente. A través de decretos supremos de emergencia climática, como el Decreto Supremo N° 101-2023 y el Decreto Supremo N° 072-2023-PCM, y decretos de urgencia financieros, entre los que destacan el Decreto de Urgencia N° 011-2023 y el Decreto de Urgencia N° 031-2023, el Ejecutivo ha otorgado habilitaciones fiscales especiales para que las entidades del sector transportes desplieguen intervenciones preventivas y de respuesta rápida.
En el nivel sectorial, el MTC institucionalizó estas acciones mediante el Plan de Actividades frente al Fenómeno de El Niño 2026-2027 y resoluciones directorales específicas de Provías Nacional, como la Resolución Directoral N° 652-2026-MTC/20, los cuales norman la gestión del riesgo de desastres en la infraestructura de transporte. Estos instrumentos articulan la asignación de recursos presupuestales hacia las regiones identificadas con mayor susceptibilidad de afectación hídrica y geológica, priorizando departamentos como Piura, Tumbes, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Cajamarca, Huancavelica, Junín, Lima, Arequipa y Loreto.
El apalancamiento financiero autorizado mediante el Decreto de Urgencia N° 011-2023 superó los S/ 260 millones destinados específicamente a la prevención en puntos críticos viales y a la instalación de puentes, lográndose certificar más del 92% de dichos recursos para la recuperación de vías. Complementariamente, se dispuso de una inversión superior a los S/ 100 millones para la adquisición de un parque propio de 120 maquinarias pesadas y vehículos de ingeniería, destinados a reforzar la capacidad operativa de Provías Nacional y atender emergencias viales en simultáneo.
Para evitar la parálisis burocrática en la reconstrucción por el Fenómeno de El Niño, el MTC promovió el uso intensivo de las Inversiones de Optimización, Ampliación Marginal, Rehabilitación y Reposición (IOARR), lo que facilitó la aprobación e intervención acelerada de infraestructura dañada sin incurrir en los dilatados plazos de la formulación de proyectos de inversión pública tradicionales. La continuidad en los corredores de exportación es crucial para asegurar los despachos que se embarcan hacia rutas marítimas de larga distancia, incluyendo el comercio entre Perú-Japón.
El Niño: Intervenciones estructurales y despliegue de infraestructura modular
La estrategia de conservación física de la Red Vial Nacional se divide en dos componentes operativos: el reforzamiento preventivo de la infraestructura existente y el despliegue de soluciones de conectividad rápida mediante puentes modulares. Las labores preventivas comprenden la protección de taludes contra la erosión hídrica, la edificación de muros de contención en zonas de alta pendiente, y el descolmatado y canalización del sistema de drenaje de las carreteras costeras y transversales. Estas acciones buscan mitigar el riesgo de pérdida de plataforma vial por socavación durante el incremento intempestivo de los caudales fluviales.
Ante el colapso inminente o efectivo de puentes definitivos por avenidas extraordinarias, el MTC —a través de Provías Nacional y Provías Descentralizado— ha establecido una estrategia nacional de puentes modulares tipo Bailey. Estas estructuras metálicas de rápida instalación permiten reestablecer el paso de vehículos pesados en cuestión de días, salvaguardando el flujo de insumos esenciales.
Para maximizar la eficiencia en la instalación de estas estructuras, el MTC impulsó la estandarización técnica mediante Fichas de Homologación de puentes metálicos modulares y la definición del perfil profesional del personal clave. Esta medida agilizó los procesos de contratación estatal y unificó los criterios de montaje técnico en campo, reduciendo significativamente la vulnerabilidad de las poblaciones e industrias aisladas. La seguridad vial resultante de estas intervenciones directas impacta de manera positiva en la confiabilidad de los envíos que forman parte de los acuerdos bilaterales de comercio exterior como el eje Perú-Japón.
El Niño: Fiscalización, Gestión del Tráfico y Control Operativo por SUTRAN
La protección de la infraestructura vial se complementa con una rigurosa gestión del tráfico terrestre para evitar la sobrecarga del sistema de transporte durante las contingencias extremas. La SUTRAN ejerce la fiscalización operacional en la Red Vial Nacional, aplicando protocolos especiales para normar la velocidad, las dimensiones vehiculares y la circulación de camiones.
Uno de los instrumentos centrales de la SUTRAN es el Mapa Interactivo de Alertas, una herramienta digital basada en sistemas de información geográfica (GIS) que reporta en tiempo real las interrupciones, bloqueos y estados de transitabilidad de las carreteras a nivel nacional. Esta plataforma se apoya en la labor permanente del Centro de Gestión y Monitoreo (CGM) y se complementa con canales directos de reporte ciudadano e institucional, tales como la línea telefónica gratuita 0800-12345 y el canal de mensajería instantánea Fiscafono.
Durante emergencias por el FEN o en periodos festivos de alta saturación vial, el MTC emite resoluciones directorales, como la Resolución Directoral N° 006-2025-MTC/18, que restringen temporalmente la circulación de vehículos de carga pesada con peso bruto vehicular superior a las 3.5 toneladas o más de 5 ejes en la Carretera Central (Ruta PE-22, tramo comprendido entre el kilómetro 19 en Ñaña y el kilómetro 145 en Pucará).
Estas restricciones buscan reducir la congestión vehicular, garantizar la movilidad de unidades de emergencia o ayuda humanitaria y prevenir fallas en la estructura de los puentes asentados en zonas geotécnicamente inestables. Para mantener los compromisos de entrega en la cadena agroexportadora hacia destinos exigentes como el mercado de Perú-Japón, la previsibilidad operacional en el desvío por rutas alternas se vuelve un requisito crítico.
Para garantizar el flujo logístico de bienes insustituibles desde la Sierra y Selva Central hacia la Costa, el MTC y SUTRAN habilitan e informan sobre una red de rutas alternas oficiales, clasificadas según el nivel de ejes de los camiones permitidos: la Ruta 1 (Óvalo Río Seco – Sayán – Oyón – Ambo), la Ruta 2 (Huaral – Acos – Huayllay – Dv. Cochamarca – Dv. Cerro de Pasco), la Ruta 3 (Lima – Canta – Huayllay – Dv. Cochamarca – Dv. Cerro de Pasco), la Ruta 4 (Cañete – Lunahuaná – Dv. Yauyos – Chupaca – Huancayo) y la Ruta 5 (Pisco – Pámpano – Rumichaca – Plazapata – Huancavelica – Izcuchaca – Huancayo).
Paralelamente, la SUTRAN mantiene operativos de fiscalización de pesos y medidas en balanzas dinámicas y estáticas calibradas por el Instituto Nacional de Calidad (INACAL). Durante eventos de crisis climática, se exige con mayor rigor la Constancia de Verificación de Pesos y Medidas para prevenir que el sobrepeso acelerado degrade las vías alternas no diseñadas para alta densidad de carga pesada. Sin embargo, para cargas especiales de proyectos críticos o infraestructura, el MTC contempla procedimientos excepcionales de autorización previa evaluación de la capacidad portante de las estructuras en la ruta.
Articulación Multisectorial y Resiliencia Logística Privada para mitigar los efectos de Fenómenos de El Niño
La estrategia del Estado peruano ante el Fenómeno de El Niño requiere una constante alineación entre las carteras del Poder Ejecutivo y el sector logístico privado. En el ámbito público intersectorial, el MINCETUR coordina espacios de diálogo institucionales con el MTC, MIDAGRI y el Ministerio de Defensa (MINDEF) para priorizar la protección de las cadenas de valor agroexportadoras y la infraestructura logística del comercio exterior. Por su parte, el MIDAGRI supervisa el flujo constante de alimentos hacia el Gran Mercado Mayorista de Lima y los principales centros urbanos, monitoreando el precio y tonelaje del abastecimiento e incrementando la capacidad operativa de entidades como el SENASA mediante nuevas flotas vehiculares destinadas a mantener la sanidad e inocuidad agroalimentaria en emergencias.
En el sector marítimo-portuario, la Autoridad Portuaria Nacional (APN) activa planes de contingencia para asegurar la continuidad de las operaciones en los puertos de Callao y Chancay, evaluando accesos terrestres y acuáticos alternos en caso de cortes viales. La protección del valor en los embarques marítimos asegura que los acuerdos bilaterales, incluidos los intercambios entre Perú-Japón, no sufran penalizaciones por retrasos.
A nivel operativo, el sector privado de transporte de carga pesada actúa como el engranaje ejecutor de esta resiliencia. Ante la eventualidad de que la infraestructura estatal sufra interrupciones temporales, las empresas privadas de logística integrada han desarrollado estándares tecnológicos y operativos orientados a mitigar los riesgos en carretera.
Para absorber la volatilidad de la demanda durante emergencias, las empresas privadas operan con flotas propias e integran redes de subcontratación masivas que superan las 1,500 unidades asociadas. La incorporación de sistemas de telemetría y plataformas digitales privadas de trazabilidad en tiempo real permite a los operadores definir geocercas activas. Estas herramientas se alimentan dinámicamente de los reportes del Mapa Interactivo de la SUTRAN, permitiendo a las centrales de control privado redirigir la flota hacia las rutas alternas autorizadas antes de que los camiones queden varados en puntos de derrumbe.
Asimismo, la preservación de productos perecederos durante los desvíos logísticos provocados por el Fenómeno de El Niño —los cuales pueden multiplicar significativamente los tiempos de tránsito tradicionales— se logra mediante unidades refrigeradas de temperatura controlada. La implementación de certificaciones de seguridad como BASC en el transporte terrestre de mercancías asegura la custodia de la carga contra posibles ilícitos al transitar por rutas alternas secundarias de menor presencia policial.
Adicionalmente, el uso de vehículos eficientes alimentados a Gas Natural Vehicular (GNV) y la gestión de permisos para cargas sobredimensionadas otorgan una mayor sostenibilidad económica y operativa a las cadenas de distribución privada durante periodos de crisis prolongados. Esta eficiencia operativa refuerza la imagen de rigurosidad logística requerida en los envíos del comercio entre Perú-Japón.
Impactos de segundo y tercer orden en las cadenas de suministro y perspectivas estratégicas ante El Niño
El análisis sistémico de las políticas públicas y las adaptaciones operativas privadas revela importantes relaciones de causalidad e impactos indirectos en la economía peruana. En primera instancia, los eventos climáticos extremos del Fenómeno de El Niño generan daños estructurales en las vías de comunicación, lo que desencadena de inmediato la activación de restricciones de tráfico por parte de SUTRAN y el despliegue acelerado de puentes modulares e Inversiones de Optimización, Ampliación Marginal, Rehabilitación y Reposición (IOARR) por el MTC. Esta respuesta combinada mitiga los bloqueos prolongados y desvía la carga pesada hacia corredores secundarios autorizados.
Un impacto indirecto de segundo orden de este esquema contingente es la contención de las presiones inflacionarias y la preservación de la seguridad alimentaria en los grandes núcleos urbanos. La interrupción no gestionada del flujo de camiones en la Carretera Central genera históricamente desabastecimiento de productos agropecuarios en Lima y picos abruptos en los precios al consumidor. Al canalizar el transporte pesado por las rutas alternas (especialmente las Rutas 1 y 3) y priorizar el transporte de mercancías alimentarias, el Estado y los operadores privados logran sostener un abastecimiento constante superior a las 10,000 toneladas diarias en los mercados mayoristas, estabilizando los precios de la canasta básica.
En el tercer orden, la recurrencia periódica de los choques climáticos ha demostrado las limitaciones estructurales de depender indefinidamente de medidas de emergencia, acelerando una transición hacia la planificación logística intermodal y la infraestructura con alta resiliencia climática. Esta evolución estratégica de largo plazo se materializa en los siguientes grandes proyectos nacionales:
- Plan Nacional de Servicios e Infraestructura Logística al 2032: Define 41 corredores logísticos prioritarios destinados a articular los centros de producción agrícola e industrial con los nodos portuarios y aeroportuarios, integrando especificaciones técnicas capaces de soportar eventos hidrometeorológicos severos.
- Plan Maestro Ferroviario al 2050: Propone la creación de una red ferroviaria nacional de más de 7,400 kilómetros estructurada en 10 proyectos prioritarios, entre los que destacan los corredores Lima–Ica, Lima–Barranca, Chancay–Pucallpa y Zarumilla–Trujillo. La infraestructura ferroviaria ofrece una variabilidad operativa sustancialmente menor ante huaycos menores en comparación con las carreteras, proyectando una reducción de hasta 43% en los costos de transporte de carga.
- Nueva Carretera Central: Proyecto de megaproyectos viales de cuatro carriles con alta ingeniería de túneles y viaductos elevados que conectará la Costa con la Sierra Central. Esta obra reducirá los tiempos de viaje en un 50% y desvinculará el tránsito de carga pesada de las quebradas inestables de la actual Ruta PE-22, garantizando la previsibilidad de las cadenas de suministro nacionales e internacionales, vitales para consolidar rutas de exportación sostenibles en el eje comercial Perú-Japón.



