La agroexportación en el Perú ha experimentado una transformación estructural durante la última década, consolidándose como uno de los motores más dinámicos de la economía nacional y una fuente vital de divisas.
Crecimiento del sector cacaotero peruano y cafetalero
Dentro de esta canasta de exportación no tradicional y tradicional, el café y el cacao se han posicionado firmemente entre los cinco principales productos agrícolas del país, compartiendo el liderazgo con cultivos de alto valor como el arándano, la uva y la palta. Este posicionamiento no solo responde a las ventajas comparativas que ofrecen los diversos microclimas del territorio andino y amazónico, sino a la creciente reputación técnica que los productores locales han construido en los mercados internacionales más exigentes.
Sin embargo, el entorno comercial del año 2026 impone una dualidad compleja para los operadores logísticos y las organizaciones agrarias. Por un lado, la demanda global muestra un interés irreversible hacia alimentos saludables, orgánicos y con trazabilidad de origen; por el otro, la cadena de suministro debe navegar en un escenario de máxima alerta meteorológica y regulatoria. Sostener el crecimiento del sector cacaotero peruano y cafetalero exige una transición profunda hacia prácticas de producción sostenible, tecnificación y un estricto control de riesgos para absorber las fluctuaciones de precios y las amenazas climáticas globales.
Cifras del crecimiento del sector cacaotero y cafetalero en el comercio exterior
Los resultados comerciales recientes confirman la solidez de la base exportadora nacional. En el año 2025, el sector cacaotero alcanzó un hito histórico, registrando una producción nacional que superó las 169 mil toneladas métricas, lo que se tradujo en retornos financieros para el país superiores a los US$ 1,619 millones de dólares en valor FOB. Aunque durante los primeros meses del presente ejercicio fiscal se ha evidenciado una normalización de las cotizaciones internacionales, estabilizándose en un promedio de US$ 4 por kilogramo, el volumen de los despachos se mantiene constante, respaldado por el esfuerzo de las familias productoras en las zonas rurales.

Resultados de Exportación Históricos – Cacao y Café
- Cacao (Valor FOB 2025): US$ 1,619 Millones
- Café (Valor FOB 2025): US$ 1,796 Millones
- Café (Enero-Febrero 2026): US$ 131.3 Millones (+71.9%)
Por su parte, el café peruano —el principal producto agrícola tradicional de exportación— inició el primer bimestre del año con una expansión excepcional. Entre enero y febrero, los envíos de grano sin tostar y sin descafeinar sumaron US$ 131.3 millones de dólares, lo que representa un notable incremento del 71.9% en comparación con el mismo periodo del año previo.
Este repunte es la continuación directa de un periodo precedente histórico en el que el café alcanzó una cifra récord de exportaciones por US$ 1,796 millones de dólares, consolidando al Perú como el noveno exportador mundial de grano convencional y una indiscutible potencia global en la categoría de café orgánico. Actualmente, este «oro verde» llega a 52 destinos internacionales, liderados por Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Canadá y Colombia.
La amenaza climática: El impacto de un «Súper El Niño» en los campos de cultivo
A pesar de las cifras macroeconómicas favorables, el negocio agroexportador global se encuentra bajo una severa amenaza meteorológica. El Centro de Predicción Climática de la NOAA mantiene activo un aviso de alerta (El Niño Advisory), confirmando que las condiciones del fenómeno ya están presentes y se prevé que se intensifiquen significativamente hacia el invierno del hemisferio norte. Los modelos estadísticos muestran un panorama crítico: la probabilidad de consolidación del fenómeno alcanza el 96% para el trimestre comprendido entre diciembre y febrero, existiendo un 65% de probabilidad de que el evento sea catalogado como un «Súper El Niño» de intensidad extrema.
Este estrés climático afecta de manera directa al crecimiento del sector cacaotero peruano y cafetalero debido a la vulnerabilidad biológica de las plantas. El cacao enfrenta riesgos latentes de inundaciones en las áreas de cultivo de la selva baja y un incremento drástico en la incidencia de plagas fúngicas que dañan las mazorcas. En el caso del café, la variedad arábica —que representa la mayor parte de la producción nacional con subtipos como Caturra, Typica, Bourbon y Geisha— posee una altísima sensibilidad térmica. El cafeto requiere precipitaciones precisas durante la floración y el llenado del grano.
Las temperaturas excesivas y las sequías prolongadas en los principales productores mundiales, como Brasil y Vietnam, reducen la oferta global y empujan los precios al alza, pero en el ámbito local, un impacto severo sobrepasaría las defensas fitosanitarias de los campos en las 16 regiones productoras de nuestro país (como San Martín, Cajamarca, Junín, Amazonas y Cusco), afectando la productividad de más de 223 mil familias de pequeños caficultores.
Cumplimiento normativo y el reto de la deforestación en el mercado europeo
Más allá de las variables climáticas, el acceso a los mercados internacionales de alto valor agregado está condicionado por un entorno regulatorio sumamente estricto. La Unión Europea, un destino histórico esencial para los granos peruanos de alta calidad, viene implementando de manera progresiva el Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR). Esta normativa exige que las importaciones de café y cacao demuestren de forma fehaciente, mediante geolocalización y debida diligencia, que los productos no provienen de tierras deforestadas después de la fecha límite establecida.
Esta coyuntura plantea el desafío urgente de articular a todos los actores de la cadena comercial para el cumplimiento normativo. Para el mercado peruano, la sostenibilidad ya no es un elemento de diferenciación de marketing, sino un requisito técnico de acceso. El desarrollo de la industria encuentra un fuerte respaldo en su capacidad de consolidar una oferta que sea 100% orgánica y libre de deforestación.
Las cooperativas y los exportadores deben tecnificar sus procesos de mapeo parcelario y trazabilidad física para asegurar que el grano recolectado en zonas como Amazonas o Huánuco mantenga un registro limpio y auditable desde el centro de acopio hasta el puerto de salida, evitando el riesgo de rechazos aduaneros en las terminales del Viejo Continente.

La industrialización y los derivados de exportación
Una de las respuestas más eficientes del sector privado peruano para mitigar la volatilidad de los precios de las materias primas agrícolas ha sido la apuesta decidida por la industrialización en origen. Los datos del comercio exterior revelan un cambio estructural sumamente positivo en la composición de los despachos: el 64% de las exportaciones de cacao en el año evaluado correspondió a productos derivados de alto valor agregado, tales como manteca de cacao, polvo de cacao y licor o pasta de cacao; mientras que solo el 36% se despachó en formato de grano verde convencional.
Distribución de las Exportaciones de Cacao por Tipo de Producto
- Productos Derivados (Manteca, Polvo, Licor): 64%
- Cacao en Grano Convencional: 36%
Este avance hacia la industrialización y el procesamiento de derivados permite a las organizaciones agrarias retener un mayor margen de ganancia dentro de la economía rural, reduciendo la dependencia directa de las cotizaciones de las bolsas de valores de Nueva York o Londres. Espacios institucionales como el Salón del Cacao y Chocolate Internacional, que celebra su décimo séptima edición en el Centro de Convenciones de Lima, actúan como plataformas estratégicas para consolidar este ecosistema de valor, conectando a las asociaciones de productores con empresas, entidades públicas y aliados internacionales que buscan certificar la calidad sensorial y el origen ético del chocolate peruano.
El rol de la asociatividad y la gestión logística predictiva
El futuro de la agroexportación peruana ante un mercado global incierto y tecnificado dependerá de la capacidad de respuesta y adaptabilidad de sus organizaciones. El principal desafío estructural del café peruano radica en el minifundio y la fragmentación de la oferta: el 85% de los caficultores maneja parcelas pequeñas de 1 a 5 hectáreas, pero solo el 30% se encuentra formalmente asociado en cooperativas. Cerrar esta brecha de asociatividad es indispensable para facilitar el acceso a mejores tecnologías de manejo poscosecha, financiamiento para sistemas de riego y mayor capacidad de negociación frente a las grandes multinacionales.
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Frente a las fluctuaciones del mercado provocadas por el cambio climático, los operadores económicos deben abandonar la gestión reactiva. Asegurar la rentabilidad de las cosechas requiere el diseño de estrategias comerciales preventivas, el monitoreo constante de los fundamentales del mercado y el uso de herramientas de cobertura financiera. Solo mediante una articulación eficiente entre el sector privado, el respaldo estratégico del Estado a través del Programa Nacional del Cacao, y un control riguroso de la cadena de frío y la trazabilidad logística, el Perú logrará consolidar su posición como un referente indiscutible de agroexportación sostenible y de alta calidad en el mundo.



