Agroexportación y narcotráfico: 5 desafíos críticos para blindar tu carga

El sector agroexportador enfrenta una amenaza latente: la contaminación de carga. Este artículo analiza la convergencia entre agroexportación y narcotráfico, la minería ilegal y las nuevas rutas del crimen organizado. Conoce cómo proteger tu cadena de suministro con estándares internacionales y gestión de riesgos.

El sector agroexportador peruano ha demostrado una resiliencia y un crecimiento impresionantes. El pasado año 2024, las agroexportaciones peruanas registraron un valor de US $12.4 mil millones, posicionando al Perú como un líder alimentario global. Sin embargo, este éxito conlleva un riesgo inherente: la amenaza constante de contaminación de los cargamentos con sustancias ilícitas, robos y la infiltración de organizaciones criminales en la cadena logística.

El desafío no es menor, mientras el comercio lícito crece, también lo hace la sofisticación del crimen organizado. Informes recientes revelan que las modalidades de tráfico ilícito se han diversificado y expandido en los últimos años, y el sector agroexportador no ha sido ajeno a este gran problema. Para los gerentes de logística y seguridad corporativa, entender la dinámica entre agroexportación y narcotráfico no es solo una cuestión de cumplimiento, sino de supervivencia comercial y reputacional.

Agroexportación y narcotráfico: Puntos críticos de contaminación en la cadena de suministro

Para blindar las operaciones, primero debemos identificar dónde es más vulnerable la carga. Especialistas en seguridad han identificado tres puntos críticos principales para la contaminación de la carga en la región: los depósitos de contenedores, el interior de los puertos y en alta mar.

En el contexto específico del Perú, la exposición de la carga durante el transporte y el almacenamiento de los contenedores en el interior de los puertos son las etapas más susceptibles a eventos de contaminación. Esta vulnerabilidad aumenta a controles que, en ocasiones, resultan poco eficaces en la identificación del personal, tanto de las empresas transportistas como en las áreas internas del puerto.

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Un caso emblemático reciente ilustra este modus operandi. Una organización criminal denominada ‘Los Algarrobos’, integrada por peruanos, colombianos y europeos, intentó utilizar una empresa de exportación de banano orgánico como fachada. La banda planeó un complejo sistema para enviar más de 3.4 toneladas de cocaína camuflada en «ladrillos» dentro de un camión con destino al puerto de Paita. El cargamento tenía como ruta Hamburgo (Alemania), Rotterdam (Holanda) y finalmente Amberes (Bélgica). Este caso demuestra cómo empresas con apenas un año de creación pueden ser instrumentalizadas para «importaciones truchas» bajo un esquema transnacional.

La convergencia de economías ilícitas: Minería y drogas

El escenario de seguridad se complica aún más con la convergencia de distintas economías ilegales. Ya no hablamos solo de narcotráfico aislado; hoy existe una peligrosa vecindad entre el tráfico de drogas y la minería ilegal.

El impacto territorial en la Amazonía

La minería ilegal se ha expandido y ya se ha instalado en nueve regiones amazónicas del país, incluyendo Puno, Cusco, Huánuco, Loreto, Amazonas, Ucayali, Cajamarca, San Martín y Madre de Dios. Esta actividad no opera en el vacío, se ha observado una proximidad alarmante entre las economías del oro y de la cocaína, donde conviven cultivos ilícitos, laboratorios, pistas de aterrizaje clandestinas y campamentos mineros.

Esta convergencia es sumamente peligrosa porque ambas actividades se retroalimentan mutuamente para generar un control territorial y una gobernanza criminal en esas zonas. Además, existe una aproximación entre formas de criminalidad organizada transnacional: carteles mexicanos (Sinaloa y Jalisco Nueva Generación) y organizaciones brasileñas (Comando Vermelho y Primer Comando Capital) están operando en la Amazonía sudamericana.

Deforestación y áreas protegidas

El impacto ambiental es devastador y afecta la imagen país, un activo intangible para la agroexportación y narcotráfico genera una relación que daña la marca «Perú». El cultivo de coca avanza sobre 15 áreas naturales protegidas y más de 200 comunidades indígenas.

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En 2024, se registraron casi 90,000 hectáreas de cultivo de coca en todo el Perú, con un aumento preocupante en zonas de frontera y áreas protegidas como el Parque Nacional Bahuaja Sonene, ubicada en la provincia de Tambopata en el departamento de Madre de Dios y en las provincias de Carabaya y Sandia, en el departamento de Puno.

Rutas logísticas y el mercado global

Entender hacia dónde se dirige la droga es vital para que los exportadores evalúen el riesgo según sus mercados de destino. Europa se ha consolidado como un mercado principal, pagando precios exorbitantes que incentivan el riesgo. Mientras que un kilo de cocaína en el VRAEM puede costar entre US $1.600 y US $1.800, en Europa ese mismo kilo cotiza en US $60.000 y en Asia alcanza los US $100.000.

Agroexportación y narcotráfico: El eje VRAEM – Puertos

El 70% de la cocaína producida en Perú sale del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). La productividad en esta zona ha aumentado drásticamente gracias a nuevas cepas y técnicas agrícolas que permiten hasta cuatro cosechas al año, duplicando la producción respecto a otras regiones. Desde allí, la droga se traslada hacia la selva central (Oxapampa, Atalaya) para ser enviada vía aérea hacia Bolivia o Brasil, o terrestre hacia los puertos del Callao y Paita para su contaminación en carga marítima.

Puertos de destino de alto riesgo

Los exportadores que envían a Europa deben tener especial precaución. Bélgica se ha convertido en la «capital europea de la coca», incautaron más de 500 toneladas entre 2019 y 2024. El puerto de Amberes es la mayor puerta de entrada, donde se confiscó casi el 90% de la droga que entra a ese país. Los traficantes ven en Amberes un paraíso por sus conexiones a más de 800 destinos y su cercanía con mercados clave como Alemania y Francia. Del mismo modo, rutas comerciales desde puertos como Vigo (España) o Róterdam son objetivos frecuentes de las mafias.

Estrategias corporativas en la gestión de riesgos en agroexportación y narcotráfico

Frente a este panorama, las empresas líderes del sector agroexportador están implementando políticas rigurosas. La prevención no es opcional; es un mandato operativo.

1. Política de seguridad integral

Las empresas referentes en el mercado estamos estableciendo lineamientos prioritarios de seguridad en cada etapa de la cadena de suministro. Esto implica no solo vigilar la carga, sino evaluar a cada uno de los socios estratégicos que laboran con la empresa. El objetivo es sensibilizar a cada actor sobre el control de riesgos de sus actividades. Nuestras iniciativas de Logística Consciente y Cobertura 360° nos permiten darle a nuestros clientes la seguridad de enviar una carga libre de problemas.

2. Trazabilidad y capacitación

Es fundamental identificar los procesos críticos en el suministro, producción, almacenamiento y despacho. El personal debe ser capacitado constantemente en los riesgos de seguridad, y se deben realizar ejercicios periódicos de trazabilidad, incidiendo en los puntos de mayor vulnerabilidad. La Alta Gerencia debe revisar estos resultados para evaluar oportunidades de mejora continua. Con VE la Trazabilidad está siempre asegurada.

3. Certificaciones internacionales (BASC)

La afiliación a organismos como BASC PERÚ es una herramienta clave. Instituciones de este tipo ofrecen formación en prevención, desarrollo de estándares de seguridad y auditorías anuales en cada sede. La capacitación permanente y la difusión de actividades preventivas son pilares para optimizar el sistema de gestión de seguridad de la cadena de suministro. Puedes validar nuestra certificación BASC actualizada.

4. Adaptación a la modalidad de carga

Si bien la exposición es latente en cualquier presentación (conservas, frescos o congelados), existen matices. Los productos congelados pueden presentar ciertas ventajas de seguridad debido al control estricto de la temperatura desde el contenedor, y las conservas por ser presentaciones cerradas, aunque ninguna está exenta de riesgo si las malas prácticas no se controlan.

5. Alianzas estratégicas público-privadas

Las autoridades competentes realizan esfuerzos, pero las empresas deben ser proactivas. No basta con cumplir los procedimientos establecidos; se requiere revisarlos y actualizarlos constantemente, formando alianzas estratégicas contra las actividades ilícitas. El impacto de una contaminación no es solo económico; afecta la reputación de la empresa y la imagen del país. Por eso, nuestros procesos y calidad en el servicio se han mejorado mucho desde nuestra alianza con OEC Group, que nos permite brindar mayor cobertura y seguridad en cada etapa de la operación logística.

La relación entre agroexportación y narcotráfico plantea un desafío complejo que evoluciona rápidamente. Con el aumento de la producción de cocaína en zonas como el VRAEM y la apertura de nuevas rutas hacia mercados asiáticos y europeos, la presión sobre la cadena logística peruana nunca ha sido mayor.

Sin embargo, la respuesta del sector privado, mediante la implementación de tecnología, trazabilidad, certificaciones como BASC y una cultura organizacional de prevención, demuestra que es posible mantener la integridad de la carga. La clave reside en no subestimar la capacidad de adaptación del crimen organizado y mantener una vigilancia activa y colaborativa en cada eslabón de la cadena de suministro.

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